Opinión
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Falta lo que de verdad decide si un niño aprende:
una institucionalidad para el centro educativo y su liderazgo.
Por Víctor Martír Presidente de ASONADEDI-RD
Hay una verdad que cualquier maestro conoce y que rara vez llega a los titulares: el lugar donde de verdad se decide si un niño aprende no es el ministerio ni el discurso, sino el centro educativo. La escuela concreta, con su director, sus docentes, su personal de apoyo, administrativo, su patio y sus familias. Ahí, cada mañana, la política educativa deja de ser un papel y se convierte en una clase que ocurre o no ocurre.
La República Dominicana ha hecho avances que vale la pena reconocer. Hoy tenemos más niños dentro de las aulas y una inversión en educación que crece cada día y que hace una década parecía inalcanzable. Se han construido escuelas, se amplió la jornada, con sus altas y bajas, se reparten desayuno y almuerzo en la escuela. Y, sin embargo, los resultados de aprendizaje no terminan de acompañar ese esfuerzo. Algo, en el medio, no está funcionando como debería.
Ese algo tiene un nombre, aunque pocas veces se pronuncie: nos falta una institucionalidad para el corazón del sistema, que es el centro educativo y, sobre todo, su liderazgo. Sabemos medir al estudiante; lo evaluamos con pruebas diagnósticas, pruebas nacionales e internacionales. Pero no hemos construido una manera seria de cuidar la calidad de la escuela como tal, ni de preparar y acompañar a quienes la dirigen. Al director se le nombra y se le exige, pero no se le forma para el oficio de dirigir ni se le ofrece una carrera. Es como pedir buenos resultados a un equipo que nunca entrenamos.
Desde la Asociación Nacional de Directores de Centros Educativos, que reúne al cuerpo directivo de la escuela pública en las 18 regionales y los 122 distritos del país, hemos decidido no quedarnos en la queja. Durante meses hemos trabajado una propuesta, y hoy la presentamos al país: una agenda de seis iniciativas que, juntas, construyen esa institucionalidad que le falta a la escuela.
La primera propone un instituto independiente que vele por la calidad de la educación y nos diga, con honestidad, cómo estamos. La segunda, un sistema que por fin tome en serio el liderazgo escolar, que forme, acompañe y dé carrera a quienes dirigen. La tercera pone la mirada en la salud de quienes sostenemos la escuela, porque no hay buena enseñanza con maestros y directores agotados y enfermos. La cuarta busca que ningún niño se nos quede fuera, detectando a tiempo a quien está en riesgo de abandonar. La quinta abre de verdad la puerta a las familias, de manera sistematizada y organizada, como aliadas permanentes y no como invitadas ocasionales. Y la sexta parte de algo que ya existe, el manual de los centros, para adaptarlo a cada nivel y a cada realidad, porque no se dirige igual un preescolar que un liceo, ni una escuela aislada, allá en el campo que una de la ciudad.
No son seis ocurrencias sueltas. Son seis piezas de un mismo edificio, y todas apuntan al mismo lugar: fortalecer el centro educativo y a quienes lo hacen posible. Las presentamos, además, en un momento oportuno, ya que a través del Decreto Presidencial No. 309-26, emitido por el Excelentísimo Señor Presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, se conforma una Comisión Ejecutiva para la Transformación Educativa, integrada de por: El Ministro de Educación (MINERD); El Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT); El Ministro de Administración Pública (MAP) y la Directora General del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), la cual abrió consultas en todo el país, y los directores estaremos en esas mesas. No iremos a imponer nada; iremos a aportar, desde la autoridad que da haber vivido la escuela por dentro.
Escribimos estas líneas como la primera de una serie. En los próximos días dedicaremos un artículo a cada una de las propuestas, para explicarlas con calma, de cara a la ciudadanía. Creemos que la educación mejora cuando se discute en voz alta y con todos: con las familias, con los docentes, con las autoridades y con quienes, día tras día, abrimos la puerta de una escuela. Porque al final se trata de eso. De que la escuela que sostiene al país tenga, haya también, quien la sostenga a ella. Y de que la próxima vez que un niño cruce esa puerta, encuentre del otro lado un sistema que pensó en él.
Sobre el autor:
Víctor Martír, es docente universitario y Director del Centro educativo Anibal Ponce, con màs de 20 años de experiencia. Es actual Presidente de la Asociación Nacional de Directores de Centros Educativos de la República Dominicana (ASONADEDI-RD).


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