La familia que acompaña

No basta con abrirle la puerta a la familia: hay que enseñarle a participar y reconocer, con incentivos permanentes, a quienes asumen responsabilidades en la escuela. Un padre que acompaña merece que el Estado también lo acompañe.

Por: Víctor Martír

Pongamos a dos niños con capacidades similares y míremoslo al cabo de unos años. Muchas veces, lo que los separa no está en sus talentos, sino en quién los espera en casa: un padre o una madre que pregunta por la tarea, que aparece en la escuela, que está encima, a veces hasta agobiar. Los que dirigimos centros lo vemos a diario. La familia que se queda, que acompaña, suele ser el factor invisible que decide si un niño avanza o se queda en el camino.

La quinta propuesta de nuestra agenda mira a esa familia. La llamamos Modelo Nacional de Participación Familiar Activa, Organizada y Permanente. Antes he dicho que se trata de abrirle la puerta de la escuela a las familias. Hoy quiero decir algo más fuerte: no basta con invitarlas. Hay que enseñarles a participar y hay que reconocer a quienes asumen responsabilidades. Dos cosas que hoy no existen y que proponemos construir.

Lo primero es un sistema de formación para la participación. Porque muchas familias quieren ayudar, pero no saben cómo. Participar de verdad no es solo asistir a una reunión: es entender cómo funciona la escuela, cómo acompañar el aprendizaje en casa, qué papel pueden jugar en el centro. Proponemos que el Estado, el Sistema, forme a las familias para eso, con orientación, herramientas y una preparación sencilla, de modo que su participación sea real y útil, y no un gesto de cortesía. Y que lo haga a través de las Asociaciones de Padres, Madres y Amigos de la Escuela, las APMAE, que ya existen y que merecen funcionar con seriedad.

Lo segundo es donde queremos ser audaces: un sistema de incentivos permanentes para quienes asumen responsabilidades en los centros educativos. Porque a las familias les pedimos mucho: tiempo, presencia, compromiso y, a cambio, les ofrecemos casi nada más que las gracias. El reconocimiento motiva. Una familia que sabe que su esfuerzo importa, y que se valora, lo sostiene en el tiempo.

Pongo un ejemplo concreto. Imaginen a un padre o una madre que, desde la APMAE, acompaña a su hijo durante los seis años de la secundaria: presente, responsable, involucrado. Esa familia debería tener acceso preferente al sistema nacional de becas. ¿Por qué? Porque quizás ese muchacho no tenga las mayores calificaciones ni los talentos más brillantes, pero tiene encima a un padre o una madre, y esa presencia es la mejor garantía de que los recursos que el Estado invierte se van a aprovechar de verdad. Estamos acostumbrados a dar becas por el mérito del estudiante; propongo que también valoremos el compromiso de la familia, porque detrás de una familia comprometida casi siempre hay un joven que no va a desperdiciar la oportunidad.

Y hay más. Las políticas sociales del Estado, esa ayuda que llega a tantos hogares, deberían estar atadas a algo sencillo y justo: que los hijos de los beneficiarios asistan a la escuela. La ayuda y la educación tienen que ir de la mano; no tiene sentido que el Estado sostenga un hogar mientras los niños de ese hogar se quedan fuera del aula. Y, en el otro sentido, la familia que participa activamente en la vida escolar debería ser reconocida con políticas sociales adicionales e incentivos que hagan atractivo estar presente en las actividades diarias del centro. No para «comprar» la participación, sino para honrarla; para decirle a esa madre que viene cada semana: el país, el sistema, la escuela te ve y te lo agradecemos.

Déjenme ser claro en una cosa. Nada de esto puede castigar al niño cuyos padres de verdad no pueden estar presentes: la madre con dos trabajos, el abuelo que apenas lee, la familia que vive lejos de todo. El propósito es premiar y motivar, no dejar a nadie atrás. Un sistema bien diseñado encuentra la manera de valorar a la familia que puede participar sin abandonar al niño de la familia que no puede. La equidad y el incentivo pueden convivir, si los diseñamos con cuidado y con corazón. Llevamos esto a las consultas convencidos de algo que todo el mundo sabe pero que el sistema todavía no ha sabido organizar: la familia es la primera escuela, y el país que ayuda a las familias a estar presentes multiplica todo lo demás que invierte en educación. En el próximo y último artículo de esta serie hablaré de la sexta propuesta: adaptar el manual de los centros a cada nivel y a cada realidad.

Sobre el autor:

Víctor Martír, es docente universitario y Director del Centro educativo Anibal Ponce, con màs de 20 años de experiencia. Es actual Presidente de la Asociación Nacional de Directores de Centros Educativos de la República Dominicana (ASONADEDI-RD).


Comentarios

6 respuestas a «La familia que acompaña»

  1. Avatar de Francisco G Estrella C
    Francisco G Estrella C

    Bernardo Kliksberg, doctor en Economía, reconocido mundialmente como fundador de una nueva disciplina, la gestión social, y pionero de la ética del desarrollo, el capital y la responsabilidad sociales corporativa. Sus libros, artículos, trabajos de consultoría e investigaciones aplican un enfoque interdisciplinario que integra contribuciones de diferentes ciencias sociales. Se le considera una «autoridad mundial en temas de pobreza», es «un gurú mundial en responsabilidad social corporativa» y «un defensor incansable de la ética y la reducción de la desigualdad económica y social».

    Kliksberg es autor de 56 libros y cientos de obras sobre áreas críticas del desarrollo, la responsabilidad social corporativa, la alta dirección, el capital social, la lucha contra la pobreza, la ética y la economía; también ha recibido decenas de doctorados honoris causa de universidades de diversos países.

    Bernardo Kliksberg explica cómo la selección política de las autoridades educativas reproduce las “trampas de la pobreza”; también revela que la pobreza no es solo carencia material, sino un sistema de exclusiones, humillaciones y decisiones institucionales que bloquean el desarrollo humano.

    Cuando se analiza la forma tradicional en que se han designado las autoridades educativas en la República Dominicana, por afinidad política, lealtad partidaria o cuotas de poder,vemos cómo estas prácticas refuerzan varias de las trampas estructurales que Kliksberg identifica.

    Destaca que una de esas trampas es la falta de capital social: debilitamiento de la confianza pública.

    Kliksberg es uno de los pioneros del concepto de capital social, entendido como la confianza, cooperación y redes que permiten el desarrollo.

    Advierte que la selección política de autoridades educativas:

    •erosiona la confianza de las familias,
    •desmotiva a los docentes,
    •debilita la participación comunitaria,
    •y reduce la legitimidad del sistema.

    Sin capital social, la educación no puede ser motor de movilidad social.

    1. Avatar de Victor Martir
      Victor Martir

      Excelente aporte. Muchas gracias ingeniero. Un abrazo.

  2. Avatar de Elvira De La Cruz
    Elvira De La Cruz

    Muy interesante tu artículo, mencionas aspectos que son de reflexión y análisis.

    Reconocer a las familias para otorgar reconocimiento a través de becas sería algo innovador.

    Muy de acuerdo en articular la política social con las familias que asisten a la escuela aunque eso se debe analizar con mucho cuidado para no causar injusticias.

    1. Avatar de Victor Martir
      Victor Martir

      Muchas gracias maestra.
      Ya las injusticias están y abundan, en este caso, estariamos «discriminando positivamente» para motivar el regreso a las aulas donde corresponde. Cuando un niño abandona la escuela, le fallamos como sistema y muchas veces los vemos diariamente en las esquinas, tratando de sobrevivir a las injusticias sociales, sobre todo cuando el mismo Estado tiene mandatos, desde la Constitución y leyes especificas, de que debe estar en la escuela.

  3. Avatar de marlvin wallace
    marlvin wallace

    De acuerdo con la política de estado de subsidios a las familias. Debe exigirse a los padres más responsabilidad. Sin duda alguna la familia juega un papel determinante en la educación. Aunque en ocasiones, la escuela es la única familia que tendrán nuestros estudiantes.

    1. Avatar de Victor Martir
      Victor Martir

      ¡Gracias hermano!
      Cuando hay incentivos, aparecen familiares de la nada ;)-

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